Desde Santa Fe hasta Maranello: Valvulas Basso
Basso fue fundada en 1963 por inmigrantes italianos; hoy emplea a más de 500 personas y exporta el 80% de su producción.
La compañía fue fundada en 1963 por tres inmigrantes piamonteses, de apellidos Basso, Beninca y Bottero, que se asentaron en Rafaela, provincia de Santa Fe. «En los comienzos queríamos recuperar válvulas para la rectificación de motores, pero la gente no quería poner válvulas recuperadas, y así empezamos a fabricar para el mercado del original», contó Juan Carlos Basso, segunda generación de la familia al frente de la empresa.
El crecimiento de Basso fue sostenido. En la década del 70 inauguró su propia planta de producción, en el predio que actualmente ocupa. En los 80 compró la División de Válvulas de la empresa Thompson Ramco Argentina, lo que potenció su producción y la asentó en el mercado del original. También en esa época acentuó su perfil de exportación. En los 90, la convertibilidad significó un golpe para el sector en el mercado interno, lo que terminó de definir el acento de la empresa hacia la exportación. En 2002, Basso pudo adquirir la fábrica de válvulas Manley, en Estados Unidos. La crisis de 2001 tuvo menor impacto en la compañía, que concentraba sus esfuerzos en otros mercados.
Actualmente, Basso cuenta con una fábrica de más de 20 mil metros cuadrados en Rafaela, que emplea a 500 personas, y otras dos plantas que se dedican a fabricar válvulas de competencia. Según informaron voceros de la empresa a la nacion, Basso exporta alrededor del 82% de su producción, principalmente a Estados Unidos. Fabrica 18 millones de unidades por año y tiene 2500 modelos de válvulas.



